Todos los que nos criamos en pueblos pequeños sabemos que es una costumbre rural bastante arraigada utilizar
motes (apodos) para las diferentes familias, inspirados en el oficio de algún antepasado, en alguna desgracia familiar o en alguna característica física (hereditaria o no). Abundan algunos tales como
puchero,
perejilo,
buho,
lete,
vallero... La forma de adquirirlo suele ser muy sencilla: basta, por ejemplo, con que en una romería un tío borracho se suba al tejado de la hermita a hacer el imbécil y se caiga, para que él y todos sus descendientes, per secula seculorum, sean conocidos como
el/la resbalón.En mi pueblo, concretamente, como son unos cachondos, se repite cierta temática, eso de la escatología (en su segunda acepción del DRAE, vamos, la mierda y esas cosas). Os pongo una pequeña lista de casos verídicos:
=mojón
=mecago
=sinculo
=cagadura
=cachito (de) mierda
(y hay más que ahora mismo no recuerdo)
La utilización suele suponer el uso de un artículo determinado precedente: sería
Paco el mojón, en lugar de
Paco mojón. También es frecuente utilizar artículos indeterminados para encuadrar al sujeto dentro un contexto familiar:
Pepe es un sinculo. A la hora de hablar de matrimonios, no es raro oír en los mercados cosas como
el de la cachito mierda se ha casao con un mojón.
Mi pueblo es así, ¡qué le vamos a hacer!